martes, 24 de noviembre de 2015

¿Conoces a tu gato?

Se dice erróneamente desde hace años, que los gatos conviven con el ser humano. 

El gato no convive con el hombre sino que permite que este último esté cerca de él, dentro de su territorio y esto que parece un juego de palabras es la base fundamental para tener un gato como mascota, entenderlo y no tener que sufrir alteraciones del comportamiento, que si bien aparecen en menor medida que en los perros, no dejan de producir una sensación de angustia en el propietario, y hace dificultosa la convivencia
cotidiana.

Cuando se habla acerca del comportamiento de los animales domésticos de compañía se tiende a hacerlo sobre la base de las pautas de conducta de los perros y en forma accidental, esto lleva a englobar a los gatos domésticos dentro de las pautas del comportamiento caninas. Nada más lejano a la realidad, ya que los perros y los gatos tienen patrones de conducta completamente opuestos.

De todos los animales domesticados por el ser humano, el gato es el menos doméstico.

Los gatos son animales, aparte de elegantes, inteligentes, unos supervivientes. Su forma de ser les ha permitido, al contrario que al perro, mantener su forma de vida independiente y en muchas ocasiones particular.

Cada vez son más la personas que tienen gatos en sus casas. Esto nos hace creer que los tenemos y cuidamos como un animal privilegiado, que consideramos 'animal de compañía'. No obstante, los números demuestran que en los últimos años ha incrementado el número de gatos abandonados, la mayoría de las veces por un fracaso en la relación en gato y humano.
Muchas personas, e incluso muchos profesionales, no saben diferenciar un comportamiento normal en un gato, y uno patológico.
Esto lleva a tratar de forma errónea a muchos frente a enfermedades que realmente no son la patología primaria, si no la consecuencia de una alteración en su comportamiento.

Los gatos son animales por lo general menos sociales, más independientes, como ya hemos mencionado, lo que no debe confundirse con menos cariñosos. Simplemente están acostumbrados a llevar un tipo de vida, más en solitario. No obstante, nunca se debe generalizar. Hay muchos gatos, en casa o callejeros, que viven en manada, y no se separan unos de los otros.


Antes de comenzar a hablar de conductas patológicas en los gatos, es importante mencionar las Distancias.
Dentro de su espacio individual, que suele ser su hogar se encuentra seguro.
Luego se encuentra la Distancia de Pelea que cuanto más se acerca y pequeña se hace, se convierte en una Distancia crítica. Estas dos distancias se encuentran cruzando una línea imaginaria, pero bien definida para el gato, la cual una vez cruzada por un gato desconocido es una amenaza.
En la Distancia social y personal, sólo  les está permitido entrar a individuos conocidos para el gato.
Toda esta explicación puede parecer algo complicada y enrevesada, es más comprensible si lo vemos desde nuestro punto de vista: no reaccionamos igual si una persona desconocida entra sólo al portal, que si entra en nuestra casa directamente. Y nuestro cuarto de estar o nuestra cocina, sería lo equivalente a la distancia personal y social del gato, lugar en el cual sólo entran personas conocidas.


Comportamientos Patológicos

Los gatos son animales de costumbres. No les gustan los cambios. No les gusta la falta de control. 
La rutina, la vida cotidiana, los horarios y lo conocido, les permite tener un tipo de vida tranquilo.
Igual que nosotros. 
Obviamente hay una cierta 'inmunización', que se puede realizar respecto al exceso de tranquilidad y rutina, desde la infancia del gato (o del humano), acostumbrándolo a cambios. 
No obstante, es inevitable para perros, gatos y humanos, escapar del estrés.
Un cambio importante en su día a día, es la visita al veterinario. Esto para la mayoría de los gatos supone algo terrible. Nuevos olores, nueva gente, mucho movimiento... no entienden el mundo. A veces basta con visitar al veterinario aunque no estén enfermos , de tal forma que pueda convertirse en parte de otra rutina, sin significar que el famoso transportin sea un sinónimo de 'tortura' para ellos.


Os dejo una breve enumeración de las alteraciones más comunes en gatos, muchas veces provocadas por un exceso de estrés:

  • Comportamiento de Marcaje urinario y Micción y defecación inadecuada
Hay que diferenciar si es marcaje o alteración en la micción, aunque los gatos machos suelen estar castrados, y por lo tanto la conducta del marcaje suele eliminarse en la mayoría de los casos. Es importante descubrir el porqué del inicio de estas conductas. Los gatos suelen comenzar con el marcaje por alguna situación transitoria y luego de superada ésta, continuar con la aspersión. Los factores etiológicos involucrados además del factor hormonal, son: el ingreso de un nuevo integrante a la casa, mudanzas, algún castigo desmedido por parte del dueño, un gato nuevo en el vecindario que está marcando con orina en el exterior de la casa, etc. → Estrés. También hay gatos a los que no les gusta el arenero (está en un lugar frío, está cerca de su comida, está al lado de la lavadora y siempre hay ruido, el arenero está sucio, ha tenido una experiencia traumática en el arenero...), un simple cambio en la casa como cambiar el ambientador o el suavizante, puede resultar demasiado para un gato.
  • Agresión interespecífica (hacia otras especies, incluido el Hombre): 

La agresividad hacia el hombre y hacia otras especies suele ser agresividad aprendida o redirigida, es decir, el animal o bien a aprendido que agrediendo dejan de tirarle de la cola, o bien está frustrado por otro motivo, y agrede a la primera persona o animal que está cerca (ve otros gatos jugando fuera, o un animal para cazar y no puede acceder a ello) estrés.
  • Agresión Intraespecífica (hacia otros gatos):
Muchas veces es territorial, o una forma de enseñar a los gatos más jóvenes cuales son las reglas sociales entre los gatos. Similar a la agresión entre perros.

  • Hiperactividad.:
A veces olvidamos que los gatos son ante todo depredadores, y no les damos nada con lo que entretenerse. Esto provoca ataques de ansiedad e 'hiperactividad', que pueden traducirse en aburrimiento.
  • Actividad de aislamiento: 

A diferencia de los humanos, los gatos no son capaces de expresar un estado emocional a través del lenguaje o la expresión facial. Ocasionalmente, hay gatos que están tan sumamente superados por la ansiedad o el estrés que simplemente se han cansado de luchar o huir de la situación, y se vuelven pasivos e indiferentes. Este tipo de impotencia aprendida y extrema por suerte es rara, pero puede significar que el gato no desee acicalarse más, que pierda el interés por la comida y que permanezca casi inmóvil durante grandes períodos de tiempo, como una depresión.


Es común, como hemos dicho al principio de la entrada, confundir el comportamiento con una enfermedad. Alteraciones del comportamiento muchas veces desencadenan patologías comunes (por ejemplo una micción inadecuada puede desencadenar patologías urinarias).
Tener un gato no es lo mismo que tener un perro. A un gato hay que aprender a entenderle, hay que conseguir un hueco en su corazón felino. 

A pesar de lo que muchas personas piensan, los gatos tienen mucha más capacidad para querernos, de la que expresan, aunque jueguen a ser del todo independientes. 
Curioso... no hemos logrado domesticarlos.. y nos parecemos en muchos aspectos.