martes, 30 de diciembre de 2014

PARÁSITOS INTESTINALES: LOMBRICES Y TENIAS

Esta semana os vamos a hablar de los parásitos intestinales en perros y gatos, concretamente de los vermes (gusanos).

Las parasitosis intestinales tanto en perros como en gatos son una enfermedad muy frecuente, que puede tener consecuencias serias, y además muchos de estos parásitos también nos pueden afectar a los humanos.  

Empecemos por diferenciar los 2 tipos de gusanos que nos podemos encontrar:

NEMATODOS, conocidos como lombrices, son gusanos redondos y no están segmentados. Dentro de este tipo hay muchos como: ascáridos, ancilostomas,

Este tipo de  gusanos se contagian de manera directa de unos animales a otros, por ejemplo cuando un animal olfatea o lame excrementos o el ano de animales parasitados. Los áscaris (un tipo de gusano redondo) se pueden contagiar también a los humanos. El  riesgo del contagio lo constituyen los huevos que son de tamaño microscópico. 








CESTODOS, conocidos como tenias, son vermes planos, largos y crecen en segmentos.

Estos parásitos necesitan un hospedador intermediario para que se desarrolle su forma larvaria y así poder infectar al hospedador final, que serían en este caso los perros, gatos o humanos dependiendo de la especie.

Los más conocidos son Dipylidium y Echinococcus. El primero se transmite mediante las pulgas, por su ingesta accidental por ejemplo cuando nuestra mascota ha cogido pulgas y se rasca con la boca para aliviar el picor.  Por lo que cuando nuestra mascota tenga pulgas, además de desparasitarla externamente también habrá que hacerlo de manera interna.




Echinococcus, es el causante del quiste hidatídico, el cual se contagia a los humanos y puede ser bastante grave. El quiste se forma cuando el perro o el humano comen vísceras de ovejas, vacas,…que son portadoras de la forma larvaria. La larva entra en el organismo y evolucionará a quiste.







SINTOMATOLOGÍA

Los síntomas que pueden provocar son inespecíficos y pueden tener consecuencias mayores dependiendo de la especie parasitaria. Pero de manera general los parásitos se anclan a la mucosa intestinal para alimentarse provocando una inflamación que dará lugar a diarreas crónicas (periodos de diarreas intercalados con periodos de heces normales). Esta inflamación provoca que no se produzca una adecuada absorción de los nutrientes del alimento lo que nos dará desnutrición, adelgazamiento (aún comiendo de manera normal), mal aspecto del pelaje (falta de brillo, quebradizo, puede aparecer caspa), decaimiento, vómitos y a veces incluso anemia.
En cachorros muy parasitados es típico observar un abdomen atonelado. Algunos pacientes, son portadores asintomáticos pero diseminan la enfermedad.
Hay veces que se puede observar al parásito o partes de él junto a las heces o en vómitos.




Ahora que ya conocemos un poco más sobre estos parásitos, vamos a ver qué factores hacen que nuestra mascota sea más predisponente a sufrir una parasitosis intestinal, qué hacer para prevenirlo y así intentar evitarlo.

FACTORES QUE PUEDEN PREDISPONER A QUE NUESTRA MASCOTA SUFRA PARASITOSIS

Edad. Los cachorros, gatitos y animales geriátricos tienen un riesgo superior al de los adultos sanos. Las perras y gatas gestantes o lactantes también pueden transmitirle a sus camadas ciertos parásitos.

Ambiente. Los animales que viven en perreras, en el exterior, que conviven con otros perros o gatos, que viven en la calle, son de caza o cazan para alimentarse tienen un riesgo superior de adquirir parásitos.

Alimentación. El posible acceso a roedores, moluscos, pescados y carnes crudas incluyendo vísceras, placentas, también tienen un riesgo superior.

Localización y viajes. Los perros que viajan o viven en zonas geográficas específicas pueden tener un riesgo superior de adquirir infecciones que ocurran en esas áreas.

MEDIDAS PREVENTIVAS PARA NUESTRAS MASCOTAS

Hay que tener en cuenta que los huevos de cestodos y nematodos son muy resistentes en el medio ambiente, pudiendo sobrevivir por ejemplo en la arena durante meses. Por ello, en las perreras o centros de gran densidad animal, se requiere una desparasitación estricta y establecer medidas de cuarentena para los animales nuevos para impedir la introducción de infecciones.

Medidas de higiene, como retirar las heces de manera rutinaria para reducir la contaminación ambiental.

La alimentación se debe basar en dietas comerciales o comida cocinada para evitar las infecciones por parásitos transmitidas por carne cruda. No se debe permitir que tengan acceso a roedores, cadáveres, placentas, estos últimos son poco frecuentes en la ciudad pero sí que nuestras mascotas pueden encontrarlos al pasear por el campo.

El agua debe ser fresca y potable.

Controlar las enfermedades parasitarias mediante el control y tratamiento de vermes y ectoparásitos a través de tratamientos preventivos al menos cada 3 meses y/o realizarles pruebas diagnósticas de manera periódica.

MEDIDAS PREVENTIVAS PARA PERSONAS

Las vías de contagio más frecuentes son la vía oral, el contacto directo con las larvas y huevos en parques, jardines, playas,…

Tener una buena higiene personal.

Impedir, dentro de las posibilidades, que nuestra mascota adquiera una enfermedad parasitaria.

Minimizar la exposición de los niños, en particular, a los ambientes potencialmente contaminados. Las zonas de juego de niños deben estar bien valladas para impedir la entrada de animales, incluyendo gatos. Las cajas de arena deben cubrirse cuando no se empleen. La arena debe reemplazarse regularmente, por ejemplo un par de veces al año. La desecación y la exposición a la luz ultravioleta son letales para los huevos de vermes, por lo que permitir el acceso de luz solar y el secado de las áreas contaminadas puede ayudar a reducir el nivel de contaminación.

Para finalizar, aclarar que aunque no veamos los parásitos en las heces de los perros y gatos no significa que no tengan parásitos. Éstos son un riesgo continuo por lo que se debe de llevar un adecuado control parasitario durante toda la vida del animal. Y aunque la mascota no salga al exterior también debe desparasitarse porque nosotros sí salimos y podemos traer parásitos por ejemplo en las suelas de los zapatos.

También dependiendo de los factores anteriormente explicados y la edad del animal necesitará unas pautas u otras, ante cualquier duda no dudéis en consultar con vuestro veterinario de confianza, él os recomendará el antiparasitario y la pauta más adecuada. 


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